Conocí a un chico que era alérgico al polen y al polvo y al serrín y al
humo provocado por combustión de carburantes y a las ensaladas y a
los gatos y a las ballenas y a las fibras sintéticas y a uno de cada dos
medicamentos. Era uno de esos chicos que no hablan con nadie. Parecía
uno de los que viven en campanas de cristal, pero era alérgico a las
campanas de cristal, así que tenía que enfrentarse con todas sus
alergias llevaba sus alergias encima como un viajante de comercio lleva
sus maletas. Demostró legalmente que era alérgico a sus padres, así
que sus padres tuvieron que darle una pensión vitalicia sin disfrutar a
cambio del consuelo de agujerear sus zapatos con sus propias
desgracias, además él ni siquiera llevaba zapatos porque era alérgico a
la piel y al caucho. Le hicieron unos zapatos de madera pero a él le
pareció que era como andar con dos ataúdes chiquititos en los pies, así
que los tiró por la ventana. Una chica que pasaba por la calle recogió
los zapatos, y como nunca había visto unos zapatos tan raros subió a
ver de quién eran. El chico abrió a puerta y la chica entró, los dos se
miraron un rato y los dos era guapos, y los dos llevaban solos
demasiado tiempo, así que se abrazaron un poco a ver qué pasaba
resultó que la chica iba vestida con fibras sintéticas y tenía ojos de
gato, y estaba gorda como una ballena y tenia polen en el pelo y serrín
en el cerebro y antibióticos en los dedos y ensaladas en la falda y un
motor de explosión que le ayudaba a subir las escaleras. El chico se
murió con una estúpida y gigante sonrisa de felicidad en la cara.
martes 25 de noviembre de 2008
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1 comentarios:
Es un cuento muy irónico, me ha encantado, la verdad es que el pobre chaval supo lo que era la vida y que a veces hay que dejar los analgésicos en el cajón de la mesilla de la habitación y tomar la primera chica aunque nos cause la defunción, murió con una bella sonrisa en la cara, je, je, je...
Muy bueno.
Saludos de Vicent y me alegro que no hayas olvidado tu blog, yo sigo comentando a tu amiga Carla. Chao y un abrazo.
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